Salud y belleza de manos y pies

Las manos están a la vista de todos, son tu tarjeta de presentación, un reflejo de tu imagen, edad y del tipo de vida que llevas. Son una de las zonas del cuerpo que recibe mayores agresiones externas. Es muy frecuente que centremos los cuidados en el cutis y el cuerpo y abandonemos el cuidado de la piel de las manos que sufren mucho sobre todo en invierno, porque a las agresiones del frío, el aire o la humedad, se suman las agresiones a las que las sometemos por el contacto de muchas sustancias agresivas que manipulamos en nuestro trabajo, en las faenas de la casa, en nuestras aficiones, etc.

El dorso de la mano está cubierto por una epidermis fina, normalmente es la zona que más se deteriora y, por lo tanto, la que más hay que cuidar, mientras que la palma tiene una estructura espesa y resistente con abundantes glándulas sudoríparas.

Estas características fisiológicas, similares a las del contorno de los ojos, explican su gran fragilidad y el que queden inexorablemente registradas en ellas el paso del tiempo y las agresiones que reciben: lavados frecuentes, detergentes, calor-frío, carga de peso. Con la edad pierden elasticidad, disminuye la grasa hipodérmica, se relajan los tejidos y aparecen manchas oscuras. Si no reciben los cuidados necesarios se desecan, deshidratan, y se vuelven ásperas y rugosas, envejeciendo prematuramente.

 

Las agresiones externas pueden producir sequedad,  descamación, inflamación (enrojecimiento), fisuras y envejecimiento cutáneo, problemas que se presentan cuando hablamos de manos secas.

Por todo ello es muy importante protegerlas adecuadamente mediante el uso de un producto específico que proporcione una barrera continua, impermeable y flexible, fácil de aplicar a la vez que hidrate, regenere y no irrite la piel de las manos.

Hay dos principios básicos para mantener las manos en perfecto estado:

      • Evitar el contacto con todos los agentes anteriormente descritos, con el uso de guantes, unos serán de protección (goma, látex, algodón etc.) y otros de abrigo.
      • Proteger, hidratar y nutrirlas, aplicando una buena crema de manos tantas veces al día como nuestras manos lo necesiten.

La hidratación de las manos es tan importante como la del rostro. Una buena crema de manos debe aplicarse durante todo el año, no esperar que nos la estropeen el frío del invierno, el sol del verano o las otras causas que acabamos de describirte. Debemos mantenerlas siempre hidratadas. Aunque no haya agente causante inmediato, tanto mujeres como hombres, debemos prevenir durante todo el año con una buena crema el deterioro de nuestras manos.